
¿Por qué diseñamos nuestros calentadores para talleres de forma modular?
Seamos honestos: los talleres industriales son un lugar duro para los equipos. Con todas esas capas de polvo y el constante calor y frío, los calentadores infrarrojos ubicados en el techo sufren mucho. Con el tiempo, uno de los tubos termina por quemarse. Es algo que inevitablemente ocurre.
El verdadero problema no es la pieza dañada, sino el tiempo de inactividad que eso implica.
El problema con los calentadores “de una sola pieza”
La mayoría de los calentadores disponibles en el mercado están hechos como bloques sólidos. Cuando uno de los tubos se daña, generalmente hay que desmontar todo el dispositivo o reconectar toda la instalación eléctrica desde cero. Es un verdadero desastre.
Nosotros tomamos un enfoque diferente: optamos por un sistema de tipo “plug-and-play”. Cada elemento calefactor está en su propio soporte, con terminales de conexión rápidos. Así, si después de cinco años uno de los tubos se daña, no es necesario realizar una revisión completa de la instalación eléctrica. Basta con sacar el tubo dañado y colocar uno nuevo en su lugar. De esta manera, unas horas de frustración se convierten en unos minutos de trabajo.
Equilibrando el calor y la potencia
Ahora, aquí viene la parte complicada. Para calentar un taller grande y abierto, se necesitan tubos de alta potencia. Pero suministrar tanta energía a través de un calentador ubicado en el techo genera mucha carga en los paneles eléctricos.
Pasamos mucho tiempo ajustando nuestros módulos para encontrar el equilibrio perfecto entre el calor generado y la cantidad de corriente necesaria. De esta forma, se obtiene todo el calor necesario, pero también se asegura que el sistema eléctrico pueda manejar esa carga. Nadie quiere que los disyuntores se apaguen justo cuando se intenta calentar el taller en una mañana fría.
Manteniendo el funcionamiento a largo plazo
También utilizamos conectores reforzados para evitar la oxidación. Si alguna vez has tenido que lidiar con contactos corroídos, sabes que esto genera resistencia, lo que a su vez provoca sobrecalentamiento y, finalmente, daño en los terminales.
Al utilizar este método de sustitución, no hay necesidad de realizar trabajos de soldadura ni lidiar con conexiones complejas. Simplemente se coloca el tubo nuevo en su lugar, se cierran los conectores y listo. Es una solución mecánica sencilla. No es necesario llamar a un equipo eléctrico especializado cada vez que un tubo se daña. Simplemente se arregla y se vuelve al trabajo.